El día Cero

El día Cero

By Anahid

Bendita sea la oscuridad que transite en el camino porque fue la que me impulso en mi búsqueda por la luz.

Esta será quizás una de mis entradas mas emocionales, pero he comprobado a partir de mi experiencia, como el escribir es un canal excelente para no ceder el control de mi vida a mis emociones, en cambio usarlas como unas magnificas alarmas para identificar los patrones que detonan en mi situaciones de vida, con un solo propósito: la evolución de mi alma.

El día cero se siente como una resaca emocional, te despiertas como a oscuras, el día se siente gris, el aire huele a una especie de duelo, la comida no sabe a nada así tenga el mejor sazón, la vista se siente cómoda cuando se dirige hacia el pavimento, la energía vital alcanza escasamente para respirar, comer, dormir y unos cuantos pasos que te lleven a cumplir tus necesidades básicas y llevarte de vuelta a la cama. Entras como en una especie de modo supervivencia, te aíslas y te sientes cómodo en la compañía de tus cobijas y tus pensamientos que por lo general rondan un solo punto de partida y se queda allí por horas, puede ser un duelo, una ruptura, una pérdida financiera, la muerte de algún familiar. Todos acompañados de la culpa, la ira, el resentimiento o la frustración.

Si estás transitando el día cero, que es el día después cuando se asienta la energía de un acontecimiento que ha marcado tu vida y tu proceso evolutivo. Ya ni vuelves a ser el mismo o la misma, en ese día te sientes quizás a pedazos. Pero es un buen principio, quebraste toda una estructura para construir una mejor versión de sí mismo, solo que debes transitar por el camino del dolor, de la incomodidad, ese no negociable pero necesario para evolucionar.

 

LA DESTRUCCIÓN DE LO QUE FUISTE ES UNA HERMOSA OPORTUNIDAD DE RENACIMIENTO, PERO NO TE ENSEÑARON A VER LA BELLEZA DE LA OSCURIDAD, SOLO TE MOSTRARON LA HUIDA COMO RESPUESTA PARA EVITAR EL DOLOR.

El consejo más espiritual que te puedo dar para ese día es el siguiente: siente profundamente la emoción. Llora,  siente la rabia, cada una de esas emociones tan humanas debes exteriorizarlas porque en el cuerpo lo único que harán es una enorme fosa de dolor que en cualquier momento se transformara en enfermedad física, así que sácalas de allí, adentro no tienen nada que hacer. Libera duele, pero tambíen sana.

Usa los días que consideres pertinentes para drenar de ti todo ese dolor, eso sí,  sin aferrarte al rol de víctima, mucho menos al sufrimiento que proviene del ego y le conviene que te mantengas en la profunda pesadilla del dolor para que evites pensar en la realización, en la búsqueda espiritual y en el equilibrio en todas las áreas de tu vida.

No busques soluciones, ni mucho menos tomes decisiones trascendentales en tu vida que requieran de una importante sobriedad emocional, como cambiarte de vivienda, dar por terminado un contrato de trabajo, hacer alguna transacción de dinero o venta. Utiliza tu mínimo de energía vital en atenderte, orienta todas las ayudas que puedas para contenerte, haz lo básico, sin permitirte descuidar tu salud, como cuando éramos pequeños y mamá nos obligaba a comer cuando no nos sentíamos bien, haz lo mismo contigo, es apenas normal que pierdas un poco el apetito, el cuerpo siente una ruptura emocional tanto o más que una física, y se pone automáticamente en modo reserva. El sabe lo que cuesta hacer un proceso de digestión en cuanto a calorías y energía, por lo tanto reduce el apetito para atender otras necesidades.

Otra cosa que te puedo sugerir es que te apegues a lo que te funciona, ya sea orar, meditar, leer, llorar, escribir, lo que sea que te funcione de ancla para volver al presente, traerte aquí e ir liberando esas cargas de dolor.

El dolor funciona de la misma forma en la que funciona tu sistema inmunológico, veámoslo de esta manera, te pica un insecto, se genera una inflamación, una piquiña o en algunos casos dolor, automáticamente tu sistema delimita esa zona y empieza a poner en marcha tus defensas para que ataquen esa área y saquen de tu cuerpo ese elemento extraño que muy seguramente te está causando malestar.

Con los aprendizajes de la vida funciona de la misma manera, sucede una situación en tu vida que te causa una ruptura interna, (a esos yo les llamo aprendizajes) inmediatamente tu cuerpo, tu mente y espíritu, no pueden desviar su mirada hacia otro lugar, repites constantemente el escenario del dolor, (delimitas el área), y es allí donde orientas todas las defensas para pasar por esta situación, te rodeas de personas que te aman y te dan ese empujón extra que necesitas, buscas lecturas o meditaciones, grupos de oración, alimentos que te nutran no solo el cuerpo sino también el alma, de repente te das cuenta de que el dolor y el malestar de la incomodidad del día cero empieza a salir de tu alma y que haz creado nuevas defensas para situaciones venideras. Tu sistema inmunológico espiritual (termino inexistente en la academia de la lengua, creado por Anahid) se vuelve sólido y se convierte en el bambú.

El bambú se mueve al son de la tormenta, se adapta a las condiciones climáticas de la tierra, por más fuerte que sea el viento no se quiebra, ya que tiene una impecable flexibilidad de tocar con su tallo el suelo sin desconectarse de sus raíces. Así que por más que sientas que la vida te lanza contra el suelo, sé como el bambú. Y recuerda, que tan pronto como pase la tormenta volverás a tu posición original, ahora con un sistema emocional más inmune, ya lo que era grave en la mañana, no será tan grave en la noche. Tu flexibilidad se convierte en una amplia adaptabilidad, la misma que te permite  aceptar tu exterior, los cambios cíclicos de la vida, las personas con sus matices, aceptar suena un poco a rendirse (eso te dice el ego). Aceptar es liberar el 90% de la carga que te aleja de tu libertad y te mantiene atado al sufrimiento.

El bambú se mueve al son de la tormenta, se adapta a las condiciones climáticas de la tierra, por más fuerte que sea el viento no se quiebra, ya que tiene una impecable flexibilidad de tocar con su tallo el suelo sin desconectarse de sus raíces.

Una vez que pasa el día cero, ese día sin tiempo y que parece eterno, llega el día uno!!! Mi favorito, el día donde empiezas a escribir una nueva historia, el día ya no está tan gris, aunque te sientes un poco débil la comida sabe mejor, el aire se siente más fresco, retomas tus sueños, tus proyectos y emprendes una construcción más sólida, echas un vistazo hacia atrás solo para reconocer lo fuerte que fuiste y darle gracias a esa situación que te sacó de tu zona de confort.

El día uno por lo general viene rodeado de compañía, de amor, de nuevas personas, de círculos sociales distintos. Estás listo para tomar decisiones desde la neutralidad de las emociones. La mirada se sostiene fija en el amanecer y se siente bien de esta manera. Descubres que tienes una maravillosa oportunidad de volver a comenzar por ti, porque lo mereces y por que es necesario, abres las persianas, entra la luz. El camino es hermoso y fuera de la zona de confort, la risa se siente más genuina, la paz te genera más tranquilidad y te inunda un sentimiento de que todo es perfecto, de que estás justo en el lugar donde debes estar.

Que se haga en ti la luz.

Anahid.

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